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¿Dónde está la línea roja de Trump en Corea del Norte?

Se especula con un posible ataque preventivo estadounidense en caso de que haya indicios de un nuevo ensayo nuclear por parte de Pyongyang. Pero eso sería un tremendo paso de consecuencias impredecibles, ya que Corea del Norte podría responder con un horrible ataque contra Corea del Sur.

Corea del Norte realizó el domingo un lanzamiento fallido de un misil, poco antes de la llegada a Seúl del vicepresidente estadounidense Mike Pence. A continuación, algunas claves sobre cómo podría reaccionar el presidente estadounidense, Donald Trump, ante esta provocación del líder norcoreano, Kim Jong-un.

¿Qué se puede esperar de Estados Unidos tras este nuevo ensayo misilístico?

La mayor parte de los expertos cree que nada. Los primeros comentarios del Gobierno estadounidense fueron bastante comedidos. Hubo que esperar a que el vicepresidente Pence endureciese hoy el tono durante su visita a Seúl, hablando de una "provocación" y amenazando a Corea del Norte de las consecuencias en caso de un ataque militar. Pyongyang haría bien en no intentar poner a prueba la firmeza de Trump ni la capacidad de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, dijo Pence, que por lo demás reiteró las posiciones de su Gobierno.

¿Significa esto que a Estados Unidos no le preocupa esta prueba?

Por su puesto que le preocupa, incluso teniendo en cuenta que el lanzamiento falló. Seguramente, en un primer momento hubo alivio al ver que se trató de un ensayo balístico y no de la prueba nuclear que muchos temían. Pero ese ensayo nuclear es sólo cuestión de tiempo y podría provocar una reacción muy distinta por parte de Estados Unidos. Además, con el desfile militar del sábado Kim dejó claro al mundo el arsenal que posee y cómo sigue persiguiendo su objetivo de desarrollar un misil de largo alcance con capacidad para llegar hasta Estados Unidos.

¿Qué dice Estados Unidos del desfile militar?

El Gobierno no lo ha comentado pero expertos militares estadounidenses se han mostrado muy sorprendidos por la cantidad de nuevos misiles presentados. También preocupan los enormes misiles que Kim mostró por primera vez. Aunque quizás estuviesen vacíos, está claro que Corea del Norte trabaja en tecnología de combustible sólido. Esos misiles pueden despleglarse, listos para ser lanzados, desde un hangar o un túnel y no necesitan repostaje, lo que reduce considerablemente el margen para que puedan ser descubiertos mediante satélites.

¿Dónde está para Trump la línea roja en Corea del Norte?

Es difícil decirlo. Se especula con un posible ataque preventivo estadounidense en caso de que haya indicios de un nuevo ensayo nuclear por parte de Pyongyang. Pero eso sería un tremendo paso de consecuencias impredecibles, ya que Corea del Norte podría responder con un horrible ataque contra Corea del Sur. El asesor de Seguridad Nacional de Trump, H.R. McMaster, reconoció que la impredecibilidad de Kim es un problema a la hora de evaluar opciones militares. Así que se limitó a explicar que para Estados Unidos "todas las opciones" están sobre la mesa.

¿Qué hace el portaaviones de Estados Unidos cerca de la península coreana?

El envío del "USS Carl Vinson" es una demostración de fuerza militar. Pero más allá de eso, en las bases del este de Asia no hay preparativos para un ataque militar inminente. Los buques de guerra que forman parte de la flota están equipados con el moderno sistema de radar Aegis y pueden llevar a bordo misiles tipo SM-3, con los que se pueden interceptar misiles balísticos norcoreanos en vuelo. Si volviese a probarse un misil norcoreano en dirección a Japón, este podría set interceptado desde aguas internacionales.

¿Qué hace China?

Trump no sólo presiona a Corea del Norte, sino también a China para que apriete las tuercas a Pyongyang. Pekín no acepta cargamentos de carbón de su vecino norcoreano desde principios de febrero, con lo que le ha cortado una importante fuente de ingresos. Pero los ensayos con misiles no supondrán previsiblemente nuevas sanciones, ya que Pekín no quiere sobrepasar las decisiones adoptadas por la ONU. Pero Washington quiere que Pekín presione más a los bancos y empresas que hacen negocios con Corea del Norte. Si Pyongyang realiza un nuevo ensayo nuclear, China podría considerar seriamente cerrar el grifo al suministro petrolero.